Basta de esto.
He dado todo de mí y aún así, nunca es suficiente. Ya no tengo nada dentro. Me siento tan vacío.
Quizá simplemente dejar de existir. No más problemas.
Estoy agotado
de fingir que las cosas están bien, que estoy bien, que tengo todo bajo
control. Estoy agotado. Busqué ayuda, quiero arrancarme esto del cuerpo. Me cuesta todo.
Paso los días disociado de mi realidad, de mi verdadero yo. En mi trabajo analizo y resuelvo cosas, doy resultados, pero pareciera que de algún modo todo esto lo hago en modo automático. Cuando mi mente no está ocupada en resolver una tarea, simplemente no existe, el tiempo sólo pasa pero yo no estoy, o si estoy, pero viendo todo a través de un cristal muy opaco, donde todo se ve borroso y se escucha como encerrado. Detesto como se siente, lo sé porque lo puedo notar, sé que está ocurriendo pero no puedo hacer nada para evitarlo. Siento una tristeza muy profunda, y me siento un idiota por sentirme así. Creí que esto ya había pasado, pero acá estoy de nuevo, tratando de lidiar con mi mente, con el resultado de mis acciones.
Hoy en día me entiendo más, pero es muy difícil cuando todo lo malo se junta. Sé que va a pasar, sólo debo ser fuerte, entender y seguir adelante.
Debo pensar más en mi.
He logrado cosas que sentí tan lejanas, casi inalcanzables. Estoy aprendiendo a celebrar mis victorias, y a no ser tan duro conmigo cuando las cosas no salen como esperaba. He aprendido a aceptar, a trazar un destino y a navegar lo que depare el camino. He aprendido más de mi, de mi forma de percibir las cosas. A comprender mis procesos y como canalizo mis sentimientos. Cada día me entiendo más, me acepto y me valoro de una forma diferente. Cosa que jamás creí sucedería.
Aún así me siento tan vacío, tan solo.
Hay días mejores que otros, pero hoy, sin ningún motivo aparente. Ese sentimiento pesa más.
No todos medimos el dolor por la cantidad de lágrimas derramadas.
Inconforme.

